Tu perfil es una vitrina alquilada
Si mañana te suspenden la cuenta o el algoritmo cambia, pierdes tus fotos, tus mensajes y la forma de avisarle a tus seguidores dónde encontrarte. Tus seguidores no son tus contactos.
No todo el que te busca está en Instagram
Quien necesita un taller, una clínica o un restaurante saca el celular y escribe en Google “cerca de mí”. Ahí salen las fichas de Google Maps y las páginas web. Si solo vives en Instagram, en ese momento no existes.
En Instagram, tu cliente tiene que trabajar
Para saber cuánto cobras, a qué hora abres o dónde estás, tiene que bajar entre posts o escribirte y esperar. Una página web responde eso de una vez, con un botón para escribirte por WhatsApp.
“Pero ya tengo el horario en la bio y WhatsApp Business”
Sirve. Pero la bio vive dentro de Instagram, y WhatsApp solo le sirve a quien ya sabe que existes. Una página web la encuentra cualquiera, desde cualquier celular, sin app ni cuenta. Basta con cuatro cosas: qué haces, desde cuánto cuesta, dónde estás y a qué hora abres, y un botón de WhatsApp.
No es una cosa o la otra
Instagram atrae. Tu página web cierra. Instagram es donde te descubren; tu página es donde confirman que eres serio y te escriben. Por eso el enlace de tu perfil debería llevar a ella.